La dura vida.

Las tormentas eran duras,
tuve miedo y pensé en rendirme,
me encontraba solo en mitad del caos,
aquellos que estaban a mi lado,
simplemente huyeron, me abandonaron. 

Supongo que es lo que pasa,
si el barco se hunde, muchos te dejan,
ellos me dieron la espalda,
me entregaron sin piedad,
a la fuerza descomunal de la vida. 

A veces eso suele pasar,
y mientras tanto, incansablemente,
yo trataba de encausar las velas,
mi norte era oscuro y difuso,
cada vez me sentía más náufrago.

Pero no quise retroceder,
mi cuerpo y mi alma, casi rotos,
se mantuvieron en pie, fuertes,
soportando el peso de mi espíritu,
el tiempo con el tiempo, tendría que hablar,
y empecé a ver los primeros rayos de luz…

Por: Jeison Acevedo

Espero les guste…

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